“Cómo entrenar a tu Dragón 2″, encantadoramente oscura

Fantástica secuela de la ya de por sí fantástica película de 2010, que sube el nivel técnico y refleja maravillosamente la relación emocional entre humanos y animales. Genial diversión para toda la familia.

Los vikingos y los dragones viven en paz y armonía en isla Mema. Hipo (voz de Jay Baruchel en la versión original) va camino de convertirse en el líder que ha nacido para ser. Surgirán problemas, claro; si no, ya diréis. “How to train your dragon”, (en español: Cómo entrenar a tu dragón de 2010), colocó definitivamente a DreamWorks Animation en la primera línea de la animación mundial, en competencia directa con la cada vez menos intocable Pixar. “Cómo entrenar a tu dragón 2″ (ver tráiler y escenas) hará temblar aún más ─dentro de los parámetros de la competencia sana y divertida, queremos pensar─ a los chicos de Lasseter.

Encantadoramente oscura

La historia que firma Dean DeBlois, también director, puede ser un pelín más floja en su planteamiento central, pero es una película tan encantadora ─pese a su oscuridad, que la tiene─, tan cariñosa, y tan capaz de reflejar las maravillas de una relación emocional positiva entre humanos y bestias ─no hace falta tener mascota para entenderlo; quien más, quien menos, todos vivimos rodeados de animales─ que es imposible no rendirse a los encantos de esta fabulosa aventura vital. Valores abundan, claro, pero uno prima: es fácil entenderse, muy fácil. Sólo hay que esforzarse un poco.

Rápida y divertida

Técnicamente, “Cómo entrenar a tu dragón 2″ sube aún más el nivel con una recreación de entornos, texturas y criaturas ─no desvelaremos aquí nada a este respecto, pero algunas son sencillamente increíbles─ verdaderamente pasmosa. Divertida, rápida y adaptada a esa máxima comercial que pretende repetir sin bajar la calidad, saciará la necesidad de palomitas a compartir, algo no al alcance de todos los pelotazos veraniegos.

Esperemos que los jinetes regresen ─ya sabemos que lo harán─, pero que se lo tomen con calma, sin prisas, para que cuando vuelvan nos sigan maravillando.

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Share on LinkedInShare on TumblrPin on PinterestEmail this to someonePrint this page